¿Has llamado a tu gato con un clásico «pss, pss» o con ese «ksss ksss» y no ha venido? Seguro que sí. Es una escena cotidiana que genera dudas: ¿lo estoy llamando mal?
Por qué «pss» y «ksss» fallan con tu gato según veterinarios
Un estudio reciente del Laboratorio de Etología Comparada y Cognición de la Universidad de Nanterre mostró algo claro en 2025: muchos felinos ignoran esos sonidos. Los investigadores compararon respuesta a la voz sola, a gestos visuales y a la combinación de ambos.
Resultado: los gatos respondieron mucho mejor cuando había gestos o movimientos visibles. ¿Por qué ocurre esto? Porque la comunicación felina es más multimodal: valora lo que ven y cómo se sienten, más que la voz aislada.
Insight final: si tu llamada es sólo un sonido, probablemente no sea suficiente.
La comunicación visual gana: problema, solución y ejemplo
Problema: muchos dueños usan únicamente la voz y se frustran cuando el gato no llega. Eso crea tensión y refuerza la indiferencia del animal.
Solución: incorporar gestos lentos, mirada suave y postura relajada al llamar. Acompaña ese gesto con un tono bajo y tranquilo para no asustar.
Ejemplo: en las cafeterías felinas del estudio, los gatos se acercaban cuando la persona extendía la mano lentamente, aunque el sonido fuera débil.
Insight final: un gesto visible y calmado activa mucho más la atención felina que un silbido repetido.
Cómo llamar a tu gato: método práctico recomendado por veterinarios
Paso 1. Colócate a la altura del gato o un poco más abajo. Evita mirar fijamente; en su lugar haz contacto visual suave y parpadeos lentos.
Paso 2. Extiende la mano con la palma hacia arriba y muévela lentamente hacia él. Acompaña el gesto con un tono bajo y calmado si vas a emitir sonido.
Paso 3. Refuerza cada aproximación con una recompensa: una caricia breve, un snack o el juego. La constancia ayuda a que el gato asocie gesto y resultado.
Cada paso es simple y aplicable hoy mismo en casa. Si se repite con calma, el gato empezará a anticipar el gesto.
Insight final: gesto + tono suave + recompensa constante crea una señal que tu gato reconocerá.
Errores comunes que empeoran la comunicación (y cómo evitarlos)
Error: usar sonidos agudos o gritos para llamar. Efecto: asustan al gato y reducen la confianza. Mejor alternativa: voz baja y pausada.
Error: mirar fijamente como invitación a interacción intensa. Efecto: el gato interpreta amenaza. Alternativa: parpadeos lentos y mirada relajada.
Ejemplo real: Laura, que trabaja muchas horas, empezó a llamar a su gato con un silbido fuerte; el gato se escondía. Al cambiar al gesto suave y un premio, en dos semanas volvió a acercarse sin miedo.
Insight final: los movimientos bruscos y los tonos altos rompen la confianza; la calma la reconstruye.
Rutina diaria para que tu gato te atienda sin forzar la relación
Imagina a Ana, que tiene poco tiempo al mediodía y quiere que su gato responda antes de darle la comida. Ella aplica una rutina corta y repetible.
Primera acción: antes de preparar el plato, Ana se sienta, mira suavemente al gato y hace un gesto lento con la mano hacia el comedero. No grita ni agita las manos.
Segunda acción: cuando el gato responde, Ana ofrece una porción pequeña y una caricia rápida. Luego retira la atención si el gato no acepta, para no insistir en exceso.
Tercera acción: repite el mismo gesto tres días seguidos a la misma hora. En pocos días, el gato asocia el gesto con la comida y acude más rápido.
Insight final: una rutina breve y predecible convierte un gesto en una señal fiable.
Consejo extra: prueba una variante hoy mismo: usa el gesto de la mano durante 30 segundos antes de abrir la lata. Si funciona, reduce el sonido al mínimo y deja que sea el gesto el que marque la acción.